Llegué a casa después de un largo día, con pláticas interesantes pero también tristes y algunas palabras que salieron de mi boca con tal resentimiento por lo que había pasado los últimos días; no había nadie... prendí la computadora, me aburrí.... o bueno en realidad no era eso, si no que quería aprovechar el estar completamente sola en casa, así podría hablar conmigo misma en voz alta sin que nadie me juzgue o me vea llorar o sollozar, así que pues prendí la televisión para así no sentirme tan sola con esta mezcla de sentimientos en el corazón, para sentir que al menos "alguien" hacía ruido pero que no era para criticar mi llanto.
Recogí mis pies... miré hacia arriba como si fuera a Dios a quien buscaba en ese momento para que escuche lo que quisiera decirle... me eché a llorar, no como algún día lo hice con todo ese sentimiento... pero el hecho es que lloré. Yo solo pedí a Dios de tranquilidad en MI CORAZÓN, le de tranquilidad a SU CORAZÓN para que no siga viviendo con ese dolor que quizás sentiría por aquellos recuerdos muy antiguos, no sé si sería cierto tal dolor después de todo... pero igual pedí por él; eso que me hiso hace días nadie lo perdonaría, a veces no pensé en hacerlo ya que ese nudo en el pecho jamás me dejaría, pero hoy pedí contra todo eso al Señor lo perdone... es humano, inmaduro o no, con malas intenciones o no, no podría vivir con rencor en mi corazón por alguien que quizás nunca valió la pena compartir mi vida aunque fueran unos pocos meses. Pedí paz para su corazón, pedí inteligencia para que pueda tomar las mejores decisiones, pedí fortaleza para que pueda ser firme en ellas, pedí tranquilidad en su alma y corazón, pedí arrepentimiento por haberme hecho sentir dolor... pedí PERDÓN por cada una de sus malas actitudes que como ser humano cometió... pero lo más importante.... le pedí FORTALEZA Y TRANQUILIDAD en mi alma y corazón, luego de haberle reclamado "por qué a mí tendrían que pasarme estas cosas, si yo nada malo hacía", "cuántas veces más me harían daño Señor?... cuántas veces más lloraré y sufriré?... encontraré sinceridad en alguien a quien yo realmente quiera, Señor? CUÁNDO? CUÁNTO MÁS, SEÑOR??
No sé si seré tonta después de todo, no sé qué puedan pensar, pero he sido sincera con el único en mi vida, Dios... se lo he pedido mirándolo al cielo con llanto en mis ojos, todo eso pidió mi corazón mas no mi razón. Pedí me disculpe por haber sentido tanta ira por él porque pues no me toca llenar mi corazón de malos sentimientos por algo que no me toca juzgar aunque me halla dolido demasiado. Solo espero el Señor me haya escuchado tanta súplica que pedí y no más por mí, sino por él, quien es el más confundido en todas sus historias.
Me preguntaba si habría escuchado todo aquello una vez más y cómo sabría si me escuchó o si realmente Dios estaba ahí conmigo abrazándome mientras cruzaba mi suplicio... sequé mis lágrimas porque por más ganas que tenía de seguir llorando, ya no lo valía, pues al fin y al cabo yo no me equivoqué y solo estaba pidiendo su perdón. Cuando terminé de secar mis lágrimas... el cielo empezó a llorar, fuerte muy fuerte! Y solo pensé que era una total coincidencia que me inspiraba algo: mis pocas lágrimas no superarían las de aquellas nubes, ellas seguirían llorando por mí, ya que no les cuesta nada... Dios me acompañó en mis lágrimas, la lluvia viene de sus nubes.
Qué bonito imaginar el motivo de esa fuerte lluvia tan inusual en una noche de verano.
Supe que SÍ me había escuchado, y obtuve tranquilidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario