Ingrato Sol invernal
Mientras esperaba poder conciliar el sueño... pensaba en cómo podía odiar algo que no toco, pero me envuelve.
Lo odio porque se lleva la calidez de mis palabras, porque me hace temblar y me hace sentir inútil frente a lo más importante… porque me baja la presión y hace que mis palabras se las lleve el viento y no logre arrancar un gesto positivo en aquel rostro. No solo es la frialdad de la noche si no del momento. Porque me hace sentir impotente, porque busco en mi diccionario palabras de toda índole pero todas llegan frías y sin sentido. Odio el invierno porque todo lo nubla, hasta lo más hermoso tiene una nube negra en la que está por formarse la lluvia y palidecer lo recién pintado. Nada es suficiente cuando es invierno, ni las palabras… ni los gestos… todo lo enfrías.
Otra vez… a veces palabras del corazón no surgen efecto, pues la frialdad de la noche, te abraza... te hace temblar y les quita el calor.
Solo espero que llegue rápido la primavera y endulce los días como siempre lo hiso en mi vida, el sol, el sonido de los pájaros en mi árbol del frente… quiero recuperar el calor de mis palabras y su brillo.
martes, 3 de Julio de 2012 a la(s) 12:24

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